CON USTED
Salvador Rodríguez López
REMESAS Y CRIMENES
La vida de Aguascalientes se transformó drásticamente desde finales de 2006, al “inaugurarse” la época de la violencia extrema que no tiene para cuándo terminar, y por si no fuera suficiente se registra este año la peor caída de las remesas que se reciben de los paisanos que trabajan en Estados Unidos, lo que pone en serios aprietos la economía de decenas de poblados rurales y colonias urbanas cuyas familias se sostienen de ese dinero, lo que forzosamente resiente el sector comercial.
Aunque los impasibles recomiendan que a mal tiempo buena cara, el ciudadano común tendría que tener atole en las venas para no preocuparse de lo que ocurre en el estado, porque quiérase o no le afecta de una u otra manera y esto ha motivado que ambos casos sean temas de comentario en el hogar, la oficina, los restaurantes y aún en los clubes deportivos y sociales.
De la información suministrada por la Procuraduría General de la República se destaca los estados que tienen mayor incidencia de crímenes y entre ellos aparece Aguascalientes, que de diciembre de 2006 a junio de 2008 tenía un registro de 39 ejecutados, cifra que aumentó de julio a septiembre, entre ellos dos policías preventivos de la ciudad capital, tres comandantes de la policía ministerial, del director operativo de la policía estatal y el subdirector de la preventiva de Rincón de Romos, lo mismo que el capitán del Ejército en Rincón de Romos y de tres agentes de las fuerzas federales de apoyo, a los que se suman el más reciente el pasado sábado 4 de octubre, que presuntamente fue policía en Jesús María y anteriormente militar.
En suma, en los 22 meses que lleva la administración del presidente Felipe Calderón se han consumado 51 homicidios atribuidos al crimen organizado, de los cuales se tienen sólo unos cuantos detenidos que tuvieron relación directa o indirecta con los hechos, pero de todos los asuntos es regla general que no se investigan.
A lo anterior se agregan los secuestros. De los que pocos que regresan con vida es porque sus familiares pagaron una fuerte cantidad de dinero, pero de otros ejecutados las autoridades les cuelgan la etiqueta de “narcomenudistas”, o que en algún momento cometieron un delito mínimo y por esta razón andaban en malos pasos, lo que permite archivar el expediente y que es desempolvado si de casualidad atrapan a alguien que asuma o le atribuyan la responsabilidad del hecho.
La actitud anterior de ninguna manera es privativa de esta entidad ya que es práctica ordinaria en todo el país, lo que tiene en estado de indefensión, angustia e impotencia a los ciudadanos, porque nadie se hace cargo de frenar esta ola de sangre ni de aplicar justicia. A nivel nacional, en 18 meses del gobierno calderoncista (de diciembre de 2006 a mayo de 2008) se registraron 4 mil 765 ejecuciones, por lo que a finales de este año la cifra puede ser superior a las 5 mil, teniendo en cuenta los múltiples homicidios diarios en Tijuana y los que de manera imparable siguen en Sinaloa y Chihuahua.
Este año ha sido el más violento, toda vez que la PGR reportó que en 2007 fueron 3 mil 42 ejecutados, lo que hace a México igual o más peligroso que Irak y Afganistán, con la salvedad que estos países están en guerra ante la invasión del ejército de Estados Unidos.
La presencia del Ejército Nacional y de los policías federales en las calles no ha sido obstáculo para que las bandas de narcotraficantes cometan sus actos y tan es así que en Aguascalientes siguen las ejecuciones sin que les puedan cerrar el círculo. El rapto es normal a cualquier hora del día o de la noche, lo mismo que maten a sus víctimas y los “tiren” en campo abierto también, por lo que la única misión de las autoridades es levantar los cadáveres y especular del porqué de las conductas, lo cual es mantenerse en la retaguardia de la vigilancia y seguridad.
Como si la muerte de esas personas no bastara, está la caída acelerada de las remesas que se reciben desde Estados Unidos y que por muchos años han servido para amortiguar (y disimular) la debilitada economía mexicana, lo que hace temer que se desborde la situación social.
De las 31 entidades y el Distrito Federal, Aguascalientes está entre las diez más afectadas por el descenso de dólares que acogen las familias. Según el Banco de México, en el primer semestre de este año obtuvo 143.9 millones de dólares, mientras que en el mismo período de 2007 fueron 178.7 millones de dólares.
Esos 34.8 millones de dólares significan más de 346 millones de pesos que ya no llegaron a las familias de los migrantes y naturalmente impacta al comercio, que reduce las ventas y a su vez afecta la cadena comercial.
Otro factor que perjudicará la recesión de Estados Unidos es el regreso de los trabajadores temporales, que al quedar sin trabajo o que éste escasee prefieren retornar a sus lugares de origen, sin que hasta la fecha exista un plan de contingencia para atender la demanda obligada de empleo, lo que podría propiciar brotes de inconformidad y agitación social.
Los que regresen saben que difícilmente volverán a Estados Unidos, debido a los estrictos controles migratorios que ha limitado el empleo a los indocumentados, por lo que exigirán su reinserción a la vida económica de Aguascalientes y que se debe atender con programas que no pueden ser temporales, sino que tengan un horizonte a mediano y largo plazo para darles oportunidad de desarrollo.


