Contorno Social

CARMEN ARISTEGUI: LA PERIODISTA INCÓMODA

Rosa María CORREA DE MORENO


Dicen que el pensamiento es universal y que, como las almas que andan en pena, se aposenta en las mentes afines. Bueno, pues algo así me acaba de suceder al oír la disertación que hizo Carmen Aristegui durante la Conferencia Magistral que impartió el miércoles pasado en el Complejo Ferrocarrilero Tres Centurias. Cada argumento que Carmen expresaba era como si adivinara lo que ya estaba instalado en mi cabeza y eso, la verdad, es muy agradable porque no sucede con mucha frecuencia.
La periodista mencionada fue invitada –entre otros conferenciantes– por los organizadores del 4º Foro Estatal PYME 2008 Aguascalientes, mismo que, por cierto, tuvo un desempeño de mucha calidad. Ese día, el de la conferencia de Carmen Aristegui, la sede del antiguo taller de locomotoras, estaba lleno a reventar. Había gente de todas las edades, colores, olores y sabores, pero lo más gratificante fue que asistieron muchos, muchísimos jóvenes. Cuando Carmen finalizó su intervención la ovación que se le brindó fue un largo, largo aplauso con todo el público de pie. Estoy segura de que en esos momentos hubo muchos que se sintieron incómodos por lo que había expresado en la conferencia, pero ella debe de haberse sentido sumamente “cómoda” con tan cálida recepción de los aguascalentenses.
Y es que pese a que los gobernantes creen que pueden engañar con facilidad a la ciudadanía, la realidad siempre se impone. A ella, por expresarse con veracidad, le quitaron su programa de radio-televisión pero nadie, jamás, podrá arrebatarle su libertad. Le sobran foros para exponer su palabra y quienes la invitan, como en este caso la Canacintra, la Secretaría de Economía y la Secretaría de Desarrollo Económico, se visten de gala con su presencia y a nosotros, los oyentes, nos regalan, entre tanta demagogia y confusión, un atisbo de claridad y luz entre los negros nubarrones que pueblan el cielo de este México nuestro, tan herido y tan lastimado por su propia gente.
Carmen abarcó en su disertación muchos temas. De hecho, pienso que la cobertura periodística de su intervención fue muy escasa ¿será porque es “incómoda? Entre la descripción del “México Hoy” (fue el título de la conferencia), enfatizó con vehemencia la importancia que tiene el que la sociedad tenga una participación activa y no piense que con ir a “votar” ya cumplió con sus obligaciones cívicas. La participación activa, dijo, comienza en nuestro propio hogar, en la colonia o vecindario, en la comunidad, en la ciudad y en el país en el que habitamos. Los pueblos solidarios son fuertes pero México no ha podido consolidarse democráticamente porque aún está despertando del letargo de 70 años en los que el Presidente en funciones era el factótum que administraba todo, hasta los conflictos. Los medios de comunicación eran un engranaje más de la estructura de poder (sin embargo, cada año el Presidente festejaba y premiaba “la libertad de expresión”). La televisión y la radio fungían como peones del Presidente y utilizaban el 96% de la cobertura para alabar la obra gubernamental y el otro 4% para hablar mal de los partidos opositores.
Luego vino el “cambio” e ingenuamente creímos que habíamos liquidado al “dinosaurio” pero no fue así. Citó a Lorenzo Meyer que dice que en México, todo viejo régimen tarda mucho, mucho tiempo en morir. O sea que al país le está sucediendo lo que relata Augusto Monterroso en su cuento más corto: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.Yo agregaría que no sólo está allí, sino dando coletazos muy duros. Comentó el ejemplo de la “Ley Televisa” que ha significado un hecho de lo más vergonzoso porque una empresa televisiva somete a todo un congreso por aprobar una ley que no les conviene (el negocio electoral era muy grande). Al Senador Santiago Creel lo “apapacharon” cuando les autorizó los casinos y lo borraron de la pantalla cuando ya no les convino. Santiago Creel, mencionó Carmen, ha probado las mieles y las hieles de los medios e independientemente de que nos caiga bien o mal, considera que la afrenta de borrarlo de la pantalla fue muy seria.
El país, dijo Carmen, tiene, por desgracia, a las televisoras como su única fuente de información política y estas empresas linchan o promueven a quienes quieren o a quienes les convenga; proporcionan información sesgada y facciosa y anulan el derecho que tiene el público a conocer la realidad. En este momento, por ejemplo, su consentido es Enrique Peña Nieto (¿será por guapo?). Lo hemos visto en las televisoras 700 veces en 44 días (o sea como 15 al día) lo que quiere decir que a la hora en que usted encienda su televisor, sea mañana, tarde o noche, lo primero que va a ver es al “gober de peinado relamido” (ese es comentario mío).
Hay otros “gobers” que aun cuando no sean guapos, se les llama “preciosos” como al de Puebla, Mario Marín que, como el dinosaurio de Tito Monterroso, sigue ahí. El, protegiendo redes de pederastas y “dándole coscorrones” a Lydia Cacho por denunciarlos, ha contribuido a que en México estemos llegando a los niveles de Tailandia en cuanto al tráfico de personas, niños y niñas. Hace poco (también comentario mío), este “gober precioso” acudió a Casa Lamm en la ciudad de México a inaugurar no recuerdo qué evento poblano y tuvo que salir corriendo de ahí porque le empezaron a gritar “hasta de lo que se iba a morir” (y eso que a ese recinto acude gente culta).
¡Qué lástima que el PRI siga sosteniendo en el poder a “Gobers” de la talla de este señor y de Ulises Ruiz, el gobernador de Oaxaca! Este partido tiene también a otros militantes –colocados en altos niveles públicos– que no han sido debidamente investigados ni denunciados. Creo que si hicieran una buena “limpia” de elementos nocivos y contaminantes, el pueblo volvería a apoyarlos y, sin duda alguna, arrasarían en las próximas elecciones, pero así, quién sabe…
Lo mismo sucede con la persistencia de los sindicatos corruptos (dice Carmen que están a la vista y tienen nombre y apellido). En lo personal, sé que hay varios pero dos me llaman la atención más que otros porque sus líderes no han sido tocados en esta administración ni con el pétalo de una rosa. Uno es el líder del sindicato de Petróleos Mexicanos, aquél que aportó una cantidad exorbitante de dinero para la campaña de un candidato del PRI a la Presidencia (otro que era “guapo” pero ya se le vino la edad encima, sin carnaval ni comparsa) y que con 11 mil pesos al mes (ese es su salario) tiene departamentos en playas nacionales y extranjeras, colecciona relojes finos y tiene un lujoso yate. Quisiera pedirle la receta para hacer rendir el dinero y dársela a mis compatriotas que, en su mayoría, se la pasan diciendo como la hormiguita del cuento: “si compro pan, se me acaba, si compro leche, se me acaba…”
El otro no es líder sino lideresa del sindicato de maestros y es “cuatísima” del Presidente Calderón pues siempre se les ve juntos en actos públicos. También a ella le rinde mucho su sueldito de maestra. Tiene casa en Estados Unidos, edificios de departamentos en Polanco y un sinfín de propiedades. Usa bolsas “Prada” de 30 mil pesos, pero como es “muy ahorrativa” confiesa que llega a comprarse vestidos “on sale” de 1,000 dólares ¡una ganga! Lástima que “la mona…”
Esa, queridos lectores, aunada al problema del narcotráfico y la delincuencia, es la realidad de nuestro país y no será con palabras o con más leyes como avanzaremos. Hay que empezar por cumplir las que ya tenemos y por barrer y limpiar la propia casa. Si no es así ¿cómo vamos a creer en lo que nos dicen?
Así y todo, usted y yo tenemos que hacer lo que nos toca hacer: cumplir con nuestras obligaciones y exigir nuestros derechos de ciudadanos, no hacerse cómplice de nadie por comodidad, denunciar, ser solidarios unos con otros y entender que la palabra “democracia” significa que la soberanía pertenece al pueblo. Ese pueblo somos usted y yo y el vecino y el que recoge la basura y el que recorre la ciudad en bicicleta y el albañil y el empresario; el estudiante, el campesino y aquel que va caminando por la calle. Juntos, le aseguro, lograremos los cambios que necesitamos.

Hasta la próxima. rosimoreno[@]prodigy.net.mx