El ahorro la clave del desarrollo de China

C.P Raúl Cuadra


Durante el siglo pasado China sufrió carencias extremas y transformaciones radicales de su estructura social y política. Ahora es una de las naciones más poderosas e influyentes del mundo.
Este enorme país, donde vive uno de cada seis habitantes del planeta, revierte un destino incierto de población y pobreza crecientes por un presente y un futuro de progreso con base en el esfuerzo colectivo, ahorro e inversión.
Después de tres milenios de continuidad imperial, en 1912 una revuelta militar dio paso a la formación de la república de Sun Yat Sen, que a la postre sería el germen de una guerra civil cuyo resultado fue la imposición del comunismo.
La población predominantemente rural estaba diseminada y aislada en el extenso territorio que abarca la cuarta parte del continente asiático. Los oasis económicos se localizaban donde era posible la agricultura en las márgenes y valles del Hoang-Ho (río Amarillo) y del Yang-tse-Kiang (río Azul), lugares conocidos como "la China feliz".
El régimen de Deng Xiaoping, sin ceder el control político, en 1978 impulso reformas bajo el lema de las "Cuatro modernizaciones" (Agrícola, industrial, científico-técnica y de defensa), destrabó la economía centralmente planificada liberando el sistema de precios y dando mayor apertura a los flujos de mercancías y de inversión extranjera. Este proceso de reformas fue llevado con cautela y el eficiente manejo de las políticas fiscal y monetaria mantiene controlado el nivel de precios y reducida la inflación, lo que contribuye a sostener durante muchos años la expansión de la economía.
El Producto Interno Bruto (PIB) de este país oriental ocupa el cuarto lugar mundial por su tamaño, que habrá de duplicar en el mediano plazo si mantiene la tasa de crecimiento actual de 10% anual en promedio. La fórmula de este espectacular desempeño es la disminución del consumo y el incremento de la inversión. El consumo que en el 2001 representaba el 45% del PIB es ahora 38%. Comparativamente, la proporción del consumo en el PIB de otros países emergentes es mayor, por ejemplo, es de 60% en la India y 80% en México.
La contraparte de la reducción del consumo es el incremento del ahorro y por ende de la inversión. En los últimos 15 años la inversión en China aumenta al 10% anual y significa actualmente el 40% del PIB.
El complemento de la inversión que requiere el desarrollo del país asiático proviene del extranjero. La apertura comercial y la elevada productividad de la mano de obra son dos grandes atractivos que han convertido a China en el tercer receptor de inversión extranjera directa, después de Reino Unido y Estados Unidos. La captación de capital foráneo ha subido de 2 mil millones de dólares (mmd) en 1986 a 72 mmd en la actualidad.
China tiene un lugar destacado en el ámbito geopolítico internacional, es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y recientemente mejoró sus relaciones con los países occidentales. Pertenece a todos los organismos regionales y mundiales más importantes y desde 2001 se incorporó a la Organización Mundial del Comercio (OMC) lo que significó la culminación de la apertura del país hacia el sistema de comercio multilateral. Desde entonces sus exportaciones han aumentado 30% anualmente.
Una política laboral flexible en la determinación de salarios permite una eficaz asignación de la fuerza laboral entre regiones, sectores y empresas. Los trabajadores están migrando de los sectores de poca productividad y bajos salarios de la agricultura hacia los sectores de mayor productividad y mejores salarios en las áreas urbanas. Como resultado, desde 1990 la productividad crece a una tasa de 9% anual.
La consolidación de la economía de mercado en China ha mejorado el nivel de vida de su población. Desde que comenzaron las reformas de 1978 poco más de 200 millones de chinos han superado la barrera de la pobreza. La esperanza de vida alcanza ya 71 años, la tasa de mortalidad infantil es 21 de cada 1000 niños nacidos vivos (muy similar a México) y más del 90% de los adultos mayores de 15 años saben leer.
Pese a todo lo anterior, China es todavía una nación en desarrollo, la población carece de un seguro médico universal y sólo el 14% cuenta con un seguro de gastos médicos. En algunos centros urbanos es típica la vida moderna pero en las áreas rurales persiste la pobreza.