Escenario actual

Cuando oímos hablar de los graves problemas que vendrán en el futuro en materia de cambio climático y calentamiento global, nuestro primer pensamiento es que no viviremos para verlo porque estaremos muertos o que no seremos los directamente afectados por no vivir en una zona de riesgo permanente. Los graves problemas entonces se antojan lejanos.
Pero si hacemos una analogía con la situación financiera mundial, quizá comprendamos cuán cerca estamos de padecer en carne propia los estragos. La inflación de la última quincena en México fue la más alta de los últimos diez años, y la causa principal no fue interna. Otro ejemplo, los precios del petróleo han disminuido hasta por debajo de los 50 dólares el barril, y tampoco fue un fenómeno interno.
Cierto es que si un huracán golpea la isla de Cuba, muy improbablemente habrá efectos en Aguascalientes, sin embargo las afectaciones climatológicas en el futuro no sólo pueden ser más catastróficas, sino también más determinantes. Si hace unos meses se dejaron ver los efectos de un remedo de crisis alimentaria mundial por el desabasto en la producción de granos, alimento básico de la mayoría de la población del orbe, qué podemos esperar cuando la crisis climática toque fondo como ha sucedido con las finanzas mundiales.
Análisis realizados por la Fundación Mundial de Vida Silvestre (WWF por sus siglas en inglés) presentados a mediados de esta semana, concluyen que nos estamos acercando a la última oportunidad para mantener el calentamiento global por debajo del peligroso umbral de 2 grados Celsius de aumento en el promedio de las temperaturas a escala global.
"La ciencia reciente confirma que estamos viendo ya consecuencias devastadoras del calentamiento que no se esperaban hasta dentro de décadas", dijo Kim Carstensen, líder de la Iniciativa de Clima Global de la WWF, en un comunicado de prensa.
Y si bien los mayores causantes del problema de contaminación y deforestación son las grandes corporaciones, como señaló Greenpeace a fines de la semana pasada cuando instaló una oficina en Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo (RDC), nosotros somos los sempiternos consumidores. Somos el importante último eslabón de la cadena de consumo, la razón de ser de cualquier organización que ofrezca productos o preste servicios.
Un reporte de la ONG demuestra que el Grupo Danzer, una compañía alemana con sede en Suiza, y que realiza 40 por ciento de las exportaciones oficiales de madera de la RDC, con la ayuda de préstamos bonificados por parte de la Agencia Francesa de Desarrollo, realizó una evasión de impuestos por un importe de 8.7 millones de dólares en el periodo 2000-2006, señaló el periodista Guillaume Clere.
Pero Grupo Danzer no es una compañía ajena a nuestra realidad, sino uno de los líderes multinacionales madereros que al tiempo que se compromete con WWF para promover la gestión sostenible de los bosques de África, lugar del que obtiene la mayor parte de sus recursos, evade impuestos y lanza al mercado productos innovadores como el vinterio, una superficie de madera maciza, primer producto a escala mundial que combina las ventajas de una superficie de madera maciza con las cualidades de las superficies revestidas, según comunicado de prensa de la empresa publicado en internet (www.vinterio.com/es/Press-Release.html) Sin embargo, el material está compuesto al 100% por maderas nobles seleccionadas.
Sirva todo el escenario actual para entender, sobre todo quien aún cree vivir en su aldea, que la globalización no sólo beneficia con artilugios como la internet sino también nos compromete a vivir con las consecuencias de las malas decisiones de otros, con las afectaciones de otras latitudes y con los problemas del vecino, y no propiamente del vecino que bloquea la entrada del coche, sino del vecino que se encuentra en China, Australia, África, Europa o Estados Unidos.
Va un dato que anuncia que el futuro ya está aquí. El nuevo presidente de las islas Maldivas, país que se ubica en el Océano Índico, muy cerca de la costa sur de India, recién anunció la creación de un fondo económico especial para trasladar hasta otro país a los más de 350 mil habitantes de este archipiélago, que podría quedar bajo el agua en los próximos años a causa del calentamiento global. Es importante señalar que la altura máxima de las islas no sobrepasa los tres metros y que ya vivieron en carne propia, con el pasado tsunami, lo que podría sucederles si no toman previsiones.
Ellos ya vislumbraron el futuro, ¿nosotros cuándo?

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