No ha perdido el piso
César Bono hubiera llenado tres veces el Estadio Azteca con "El cavernícola"
MEXICO, D.F., 11 de Octubre (EL UNIVERSAL).- El actor César Bono, quien dice que jamás se le ha subido el éxito a la cabeza, afirma que nada en la actuación es comparable con el hecho de realizar un monólogo, ``esas son palabras mayores''.
¿Qué es más difícil, un monólogo teatral o un ``show'' en cabaret? - Un show en cabaret es muy difícil porque tienes que atrapar la atención de gente que va tomar un trago, a fajar con la secretaria, a hacer negocios o pasar el rato, pero el monólogo en teatro son palabras mayores. El monólogo no es dos o tres veces más difícil: ¡mil veces! No hay nada comparable.
¿Se te ha subido el éxito del cavernícola? No. Aunque son cosas distintas, ya van dos veces en mi carrera que he tenido siete programas de televisión al aire, al mismo tiempo. La primera fue hace como 20 años; me acuerdo que una vez me topé con Mauricio Kleiff en los pasillos de Televisa y me dijo: ``¡Qué bueno que tengas tanto éxito y no te hayas vuelto mam...!''. La fama de la tele te la da la cajita, y el éxito de una obra de teatro como ``Defendiendo al cavernícola'' tiene atrás un gran texto que habla con humor de la relación de pareja, más la dirección de alguien como mi amigo Héctor Bonilla.
¿Es cierto que te han visto 275 mil personas? Ya son más. Échale mil por semana: 52 mil al año, y ya llevamos siete. Son como 350 mil. Como tres estadios Azteca, ¿no? Sí, y un chorro de Auditorios.
¿Hubiera sido difícil triunfar como César Queijeiro? Cuando mi maestro Carlos Ancira pasaba lista: ``Queijeiro Bono, César'', casi siempre agregaba: ``¡Qué nombre tan gacho!''. Yo le decía: ``Si la gente se aprendió Jodorowsky, se tendrán que aprender Queijeiro''. Cuando le dije que yo iba a ser César Bono, Ancira me contestó: ``También se oye gacho, pero ojalá tengas suerte''.
¿Tu voz aguardentosa es de nacimiento o está macerada en tabaco y whiskey? - Las dos cosas. Desde chavo tengo esta voz, igual a la de mi papá. Cuando hablaban los galanes de mis hermanas y yo contestaba con un gravísimo ``¡sííí, diga!'', ellos colgaban pensando que era mi ``jefe''.
¿Ya estás en edad de viagra? Estoy por cumplir 58 años de edad y funciono bien con y sin viagra. El otro día me regalaron puños de pastillas en una expo y todavía no me las acabo.
¿Has sido muy mujeriego? De chavo era el Golfo de México y ahora de ruco soy el Océano Pacífico.
¿Cambiarías el éxito actoral por una final en Wimbledon? ¡Híjole! Me hubiera gustado ser tenista de joven y luego dedicarme a la actuación, pero no se puede todo en la vida. Digamos que tengo nivel llanero, pero gané muchos partidos por ser bien aferrado. Algunos contrarios me decían que les daban ganas de amarrarme una pata.
Cuando vino Miguel Córcega (qepd) a develar una placa, dijo que tú eras muy travieso en la escuela ``Andrés Soler''. ¿Es cierto? Bueno, también dijo que era aplicado. Tenía de las mejores calificaciones.
¿Nunca te han reclamado por haber hecho personajes gays tan amanerados? No, al contrario. Cuando hice ``Diseñador ambos sexos'', me invitaron a encabezar el desfile gay en Los Ángeles. Antes de hacer el papel de Valente me informé bien, porque no puedes hacer en televisión un gay de 2001 igual que uno de 1980 en el cine de ficheras.
¿Eres muy amigo de tu tocayo Julio César Chávez? Sí. Hace varios años andábamos echando trago en un bar. En una de esas me dijo que me quería un chorro. Le contesté que yo lo quería más. Y él, otra vez que no, que él más. Ya sabes, ese tipo de plática. Entonces le grité bien fuerte: ``Pues yo te quiero más y si no lo aceptas te voy a partir''. Los que estaban ahí voltearon a verme como diciendo: ``¡Ooorale, qué azules!''.
Vuelve a los 35 mm
MORELIA, Mich., 11 de Octubre (EL UNIVERSAL).- Luego de explorar el cine digital y filmar casi de manera independiente, el director Jaime Humberto Hermosillo volverá a trabajar en 35 milímetros, se trata de "Fetiche'', una adaptación de la novela "Toda esa gran verdad'', de Eduardo Montagner.
Así lo confirmó Roberto Fiesco, productor de este proyecto que busca sus canales de financiamiento, con lo que Hermosillo volverá al cine de gran formato luego de casi 10 años de cultivar su carrera en el cine digital con cintas como "Rencor'', "Amor'', "El malogrado amor de Sebastián'' o "El misterio de los almendros''. Editada por Alfaguara, Toda esa gran verdad es una novela fetichista, que cuenta la historia de un joven que se enamora de su mejor amigo, quien a su vez es novio de su prima.
Este adolescente cultiva una extraña obsesión, que es el centro de la historia. La adaptación al cine la hicieron Montagner y Hermosillo, y la historia sucede en El Chipilo, Puebla, un lugar que conserva su influencia italiana. "Aún no sabemos dónde filmaremos, si ahí o en otro lugar de la República'', comentó Fiesco, quien se ha convertido en uno de los productores más propositivos y arriesgados del cine nacional.


